En la pasada edición de 2008 de Sundance, "In Bruges" fue una fresca y magnífica apuesta según la crítica y a pesar de no contar con un palmarés digno, fue una sorpresa encontrarme con una de las mejores películas de los últimos tiempos...

Hay un sinfín de detalles mágicos e interesantes que atraen las miradas y los sentidos hacía esta sencilla y cuidada ópera prima realizada y escrita por Martin McDonagh...

El argumento gira en torno a la vida de dos sicarios, Ken (Brendan Gleeson) y Ray (Colin Farrell) que deben ocultarse en Brujas hasta recibir nuevas órdenes de Harry (Ralph Fiennes)... Ray opina de la ciudad que es un estercolero, pero el amor le hará cambiar de opinión cuando se cruza en su camino Chloë (Clémence Poésy).

El guión da un brusco viraje cuando las órdenes que recibe Ken, son las de matar a su compañero Ray...

Pero vayamos con esas razones por las cuáles se debe ver la película:

La primera, la espléndida ciudad de Brujas, romántica, hermosa, acogedora...

La segunda, Brendan Gleeson, excelente, extraordinario, carismático...

La tercera, Colin Farrell y sus dudas, su contínuo miedo por un error que cometió...

La cuarta, Thekla Reuten, la maravillosa Marie, dueña del hotel donde se alojan...

La quinta, la magia de Jordan Prentice, el comedido, drogadicto y burlón Jimmy...

La sexta, ver a Clémence Poésy crecer en un registro alejado del universo Potter...

La séptima, el desenlace en la torre del campanario con un enfadado Ralph Fiennes...

Y me atrevería con un última razón, la música, dirigida por Carter Burwell, que acompaña cada escena con maestría y se convierte en una intérprete más del film...