Puede que la mejor película realizada sobre el mundo del boxeo sea “Million Dollar Baby”, quizá este retrato nos muestre algo más que la historia de una luchadora con agallas suficientes para decidir en qué momento puedes pelear por un sueño…Quizá nos enseñe a dos personas unidas por un espíritu que anhela alejarse del doloroso pasado…


Clint Eastwood dirigió con maestría el soberbio guión de Paul Haggis y llevó al olimpo a Hillary Swank en esta grandiosa película, digna merecedora de todos los laureles que obtuvo en innumerables certámenes internacionales…

Su argumento va más allá de la Esperanza, del camino que escogemos para seguir hasta el final de nuestros días…Sobrepasa el umbral del espectáculo desde el primer fotograma, con una narración sublime del gran secundario de lujo en esta ocasión, Morgan Freeman…Quizá Scrap, el personaje que interpreta, comprenda mejor que los propios protagonistas, Maggie Fitzgerald (Hillary Swank) y Frankie Dunn (Clint Eastwood), que en ocasiones, el destino reserva un billete hacía lugares tan hondos en el Alma, que es imposible describir, para Haggis, o para cualquiera, algo de lo que la última mirada que vemos en Maggie nos transmite…


Pocas veces se habrán visto unas interpretaciones tan memorables en una situación en la cual te planteas seriamente, para qué carajo venimos a este mundo…