Una de las actrices más bellas y elegantes del Hollywood de siempre fue Grace Kelly.


Fue un 14 de Septiembre de 1982 cuando nos dejó, y en muchos lugares del mundo se han realizado homenajes en su honor…







Inmortales son sus vestidos entre príncipes y princesas europeas, entre bambalinas mientras ensaya, en pantalla grande donde estaba siempre deslumbrante o en las innumerables fotografías promocionales que resaltan su atractivo magnetismo.


Es la belleza por excelencia y junto a la entrañable Audrey Hepburn, es quizá la figura más querida por quienes amamos el Cine de entonces, aquel cuyas historias inolvidables perduran entre nuestros recuerdos, de aquella época que se echa de menos en estos días de exaltación técnica y expresividad frente a pantallas azules…





Conocida por un puñado de buenas películas, su carrera como actriz parece cortísima en comparación con su etapa de Princesa de Mónaco al lado del ilustre Príncipe Rainiero.



La primera película que disfruté con su presencia fue La Ventana Indiscreta, junto al siempre carismático James Stewart


Al conocer que Hitchcock quedó prendado de ella, busqué el resto de títulos con el maestro del suspense y ví las actuaciones en Crimen Perfecto y mi favorita, Atrapa a un Ladrón, junto a uno de mis actores fetiche, Cary Grant


Luego, llegarían Mogambo, ( con Ava Gadner y Clark Gable ), Sólo Ante el Peligro (con Gary Cooper), y El Cisne ( con Alec Guinness ).


Curiosamente, me queda por ver La Angustia de Vivir ( donde recibió su único Óscar como actriz principal )…


Las líneas simples, los suaves colores pastel y la atmósfera de princesas de cuentos de hadas que irradiaba permanecerán en nuestra memoria para siempre junto al estilazo que desprendía cuando el negro cubría su figura y te miraba fijamente...