El pasado viernes tuve la oportunidad de disfrutar con la última adaptación hasta la fecha, de una de las obras literarias de más éxito en los tiempos que corren.

Harry Potter y La Orden del Fénix, como libro, es sencillamente una maravillosa descripción del mundo mágico, de la lucha entre el Bien y el Mal, de la difícil adolescencia, de los sentimientos que se experimentan al perder a los seres más queridos, y por encima de todo, un divertimento constante que tiene el poder de empujar a tu mente a recrear e imaginar cómo sería esta magia, al tiempo que vas leyendo.


El mundo muggle (no-mágico) figura en esta película más ligado a la trama (en el libro sexto aparecerá el primer ministro británico no mágico siendo advertido del peligro de Voldemort).
Voldemort es la reencarnación del mal, está muy presente en todo momento, algo que se agradece, porque en los libros no te lo quitas de la cabeza, al igual que al protagonista.

El mago oscuro es un ser carente de amor y sentimientos hacía nada o nadie, salvo su pasión en el arte de conseguir más poder y su ansiada inmortalidad...


A pesar de que Harry ya se ha enfrentado a Voldemort en un desigual duelo, el miedo estará presente en la última lucha de la película. Esa escena es más épica y espectacular debido a los buenos efectos especiales que no defraudarán a nadie...

El adversario de Voldemort no estará sólo, como saben las personas que han leído los libros...