Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor...
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.

Volver, con la frente marchita,
las nieves del tiempo, platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra...
Vivir, con el alma aferrada
a un dulce recuerdo, que lloro otra vez...


Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar...

Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar...

Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.




Aún no había llegado la Navidad de 1890 cuando Francia lo vió nacer...y no habían transcurrido ni 50 años cuando un maldito accidente nos robó al Alma del Tango, en 1935...



Adiós muchachos, compañeros de mi vida,
barra querida de aquellos tiempos.
Me toca a mi hoy emprender la retirada
debo alejarme de mi buena muchachada.




Este es un extracto de una entrevista que le hicieron en 1933, cuando le preguntaron acerca de su fama y significado para el pueblo...

"En esa época no se cantaban, casi, los tangos. Eran estilos y tonadas criollas. Vino después la canción del tango, sentimental o traviesa, arrabalera y pintoresca, con penas de ausencia, amores contrariados, puñaladas de guapo y llantos de niña engañada...No basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango. No. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espiritu.Yo lo vivo, lo siento en la mirada dulce de una bella y empaquetada mujer que me ve pasar veloz en mi "voiturette"; sé que soy el tango cuando al salir del hipódromo me siguen con la vista los muchachos de la popular; no me engaño cuando el sastre se esmera por hacerme su mejor traje o la vendedora me busca entre todas, la corbata más linda. Sé que el homenaje es al tango. Yo soy para ellos el tango. Y me gusta, porque así soy más criollo"